
Las infraestructuras hidráulicas siguen siendo necesarias, especialmente en territorios expuestos a avenidas y episodios extremos. Pero cualquier actuación sobre un barranco o cauce debería ir más allá de la lógica de la obra aislada y conectarse con una visión amplia de cuenca y ordenación del territorio.
Las soluciones eficaces no son solo de ingeniería. También dependen de usos del suelo, drenaje agrario, coordinación urbana y mantenimiento posterior. Una intervención técnicamente impecable puede quedarse corta si no se integra en un sistema más coherente.
El agua no entiende de compartimentos administrativos. Y quizá ahí sigue estando una de nuestras mayores debilidades para gestionar el riesgo con inteligencia.
Artículo de opinión elaborado a partir de la información publicada originalmente en El proyecto para mejorar el barranco de la Saleta encara su recta final antes de las obras.