
La ganadería extensiva lleva años haciendo un trabajo que ahora todo el mundo quiere reivindicar: limpiar monte, mantener paisaje, fijar población y reducir combustible vegetal. El problema es que ese reconocimiento casi siempre llega en el discurso antes que en el presupuesto.
Si de verdad asumimos que la extensiva ayuda a prevenir incendios, entonces debemos tratarla como una infraestructura ambiental estratégica. Eso implica apoyo estable, simplificación, relevo generacional y una valoración económica que vaya más allá del precio de mercado de su carne o su leche.
No se puede pedir al pastoreo que sostenga el territorio mientras se le asfixia con burocracia y márgenes estrechos. O se cree en su valor, o solo se lo utiliza retóricamente.
Artículo de opinión elaborado a partir de la información publicada originalmente en Miguel Barrachina destaca la ganadería extensiva como herramienta clave para prevenir incendios forestales.