
Cada nuevo foco de lengua azul recuerda que la sanidad animal vive en un estado de vigilancia permanente. Ya no estamos ante episodios aislados, sino ante una presión sanitaria que exige rapidez, coordinación y mensajes claros para el ganadero.
La lentitud administrativa, la desigualdad de criterios o la comunicación confusa multiplican el daño. En una explotación, la incertidumbre vale casi tanto como la enfermedad: frena movimientos, altera decisiones y deteriora la confianza en el sistema de control.
Si queremos una ganadería resiliente, la prevención no puede ser una partida secundaria. Debe ser una infraestructura básica, igual de importante que el agua, la alimentación o la energía en la explotación.
Artículo de opinión elaborado a partir de la información publicada originalmente en Lengua azul en España: confirmados dos nuevos focos del serotipo 3 en Navarra y Huesca.