
La ganadería no depende solo de pienso, sanidad y mano de obra. También depende de infraestructuras de sacrificio cercanas y operativas. Cuando desaparecen los mataderos de proximidad, se encarece el transporte, se complica la logística y se castiga especialmente a las explotaciones pequeñas y medianas.
Hablar de soberanía alimentaria mientras se vacía la red básica de servicios es una contradicción demasiado frecuente. La cadena cárnica no se sostiene solo con producción; necesita puntos de transformación que mantengan actividad económica en el territorio.
Si una provincia pierde capacidad de sacrificio, no pierde solo un servicio: pierde competitividad, bienestar animal y parte de su autonomía productiva.
Artículo de opinión elaborado a partir de la información publicada originalmente en AVA-ASAJA reclama un nuevo matadero en Valencia tras el cierre de las instalaciones de la provincia.