
Incrementar el presupuesto para pesca es una señal positiva, pero sería ingenuo pensar que el dinero por sí solo resolverá los problemas de fondo. El sector pesquero lleva años compitiendo no solo contra costes y normativa, sino también contra una pérdida progresiva de centralidad política y social.
La cuestión decisiva es cómo se traduce ese aumento en capacidad real de adaptación, relevo generacional, rentabilidad y dignidad profesional. Sin una estrategia clara, el presupuesto corre el riesgo de repartirse sin cambiar lo esencial.
La pesca mediterránea necesita recursos, sí, pero también relato público, representación sólida y una defensa institucional menos episódica. Si no, seguirá gestionando su declive con algo más de financiación.
Artículo de opinión elaborado a partir de la información publicada originalmente en La Generalitat destinarà un 40% més de pressupost enguany per al sector pesquer valencià.