La acuicultura sostenible no puede ser solo una etiqueta de ayudas

La acuicultura sostenible no puede ser solo una etiqueta de ayudas

La acuicultura aparece cada vez más en los planes públicos como una vía de diversificación y futuro, pero el apellido sostenible debe ser algo más que un requisito administrativo. Si se quiere credibilidad, las inversiones deben traducirse en mejores estándares ambientales, eficiencia y aceptación social.

La oportunidad existe: producir proteína marina con menor presión sobre el recurso extractivo puede ser parte de la solución. Pero cualquier expansión mal diseñada reactivará las dudas sobre impactos, modelo territorial y valor añadido real.

La sostenibilidad no se proclama, se demuestra. Y en acuicultura eso significa combinar ciencia, exigencia ambiental y una economía que no obligue a elegir entre rentabilidad y responsabilidad.

Artículo de opinión elaborado a partir de la información publicada originalmente en La Generalitat destinarà més de 16 milions d'euros per a impulsar la pesca i l'aqüicultura sostenibles.